Lo más importante, por encima de la estética y la funcionalidad es la seguridad y tratándose de un bebé toda precaución es poca. su curiosidad natural, su falta de experiencia, su torpeza de movimientos y muchos otros factores pueden darnos un buen susto, así que lo primero será comentar las recomendaciones a tener en cuenta para su seguridad. Si estás buscando sólo la parte decorativa puedes mirar este otro artículo
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Empezaremos por la cuna, que se convierte en el mueble protagonista de la habitación. No conviene que esté cerca de la ventana para evitar corrientes de aire y caídas accidentales. Tampoco debe estar debajo de cuadros o estanterías pues podrían caer objetos de ellas e incluso la propia estantería si no está bien anclada. Otro aspecto fundamental es la disposición de los barrotes. Deben estar colocados en sentido vertical para que el bebé no pueda trepar por ellos y con una separación adecuada para que no quepa su cabeza ya que podría quedarse atrapado con consecuencias nada deseables.
Mucho cuidado con los juguetes que se dejan al alcance del bebé. No deben ser demasiado grandes para que no lo aplasten o asfixien ni demasiados pequeños para que no se los pueda tragar. Si tienen partes punzantes o cortantes o pueden romperse y tiene hilos o cordones con los que podría engancharse no se pueden dejar a su alcance. Conviene revisar periódicamente los peluches para comprobar que no estén deshilachados o rotos, pues el relleno del interior podría ser perjudicial para el bebé. Si se coloca algún móvil en la cuna hay que tener en cuenta también todas estas consideraciones.
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Hay algunas medidas de seguridad que son aplicables no sólo a la cuna sino también a los demás muebles. Por ejemplo, deben estar realizados y pintados con materiales no tóxicos. Las aristas deben estar redondeadas por razones obvias. Además los muebles de mayor tamaño deberán estar fijados a las paredes para evitar que puedan caerse y golpear o aplastar al bebé si intenta trepar o simplemente apoyarse en ellos.
Los cajones deberán tener algún sistema para evitar su apertura. La ropa de la cuna será de tejidos naturales, fácilmente lavables, no inflamables y que no atrapen mucho polvo. Habrá que evitar que tengas hilos o cordones que se puedan enredar en el cuello del bebé. Lo mismo se aplica a las cortinas que pueda tener la habitación.
En el suelo, las moquetas quedan totalmente descartadas ya que por su difícil limpieza suelen reunir una concentración de ácaros. Son preferibles las alfombras, aunque mejor evitarlas. Lo mejor de todo es un suelo de madera, tarima o parquet por ser cálido y natural. Si el radiador tiene aristas peligrosas o puede alcanzar altas temperaturas no es mala idea disponer de un cubre radiadores.
La pintura de las paredes debe estar libre de metales pesados y sustancias tóxicas en general. Hay algunas que contienen pinturas naturales siendo especialmente indicadas para casos de alergias.
La electricidad y en concreto los enchufes son algo especialmente delicado. Es deseable impedir su acceso con un simple protector de enchufes. Lo ideal, tanto por los enchufes como para los cables que pueden llegar a ellos es que queden ocultos detrás de los muebles para que el
bebé ni los vea. También conviene evitar el fácil accionamiento de los interruptores, sobre todo cuando el niño ya alcance a esa altura y comience a jugar encendiendo y apagando las luces, algo inevitable en cierta etapa de su desarrollo.
Si la habitación de los padres no está muy cerca es recomendable instalar un sistema de escucha o incluso de monitorización para poder acudir rápidamente en caso de necesidad. Conviene asegurarse cada noche de que el sonido funcione correctamente pues la rutina puede llevar a errores cuando menos se espera.
Uno de los accidentes más frecuentes es que los niños se pillen los dedos con las puertas, siendo especialmente peligroso si ocurre por el lado de las bisagras. Venden topes que aseguran que la puerta no se pueda cerrar. Pongas o no pongas topes debes extremar la precaución. Tampoco es mala idea inutilizar el seguro o pestillo interior si lo tienen la puerta. Antes o después el niño, jugando, se encerrará sin querer en su habitación sin querer ni saber cómo liberarse. Casi todos los cierres de las puertas se pueden abrir desde fuera de alguna forma y no estará de más que aprendas cómo. Te puede ahorrar algún disgustillo. Y las ventanas, mejor tengan cierre de seguridad.
Veamos ahora que hay que tener en cuenta respecto al uso de esa habitación. Empecemos por los muebles necesarios.La cuna y el cambiador son bastantes obvios y seguro que ya habías pensado en ellos. Pero tal vez no se te ocurrió añadir al conjunto un buen sillón para un adulto en el que estés cómodo. puede que haya temporadas en las que pases muchas horas sentado allí. También necesitarás unas estantería o armario para guardar su ropita y sus cosas. Los juguetes en cambio, te recomendamos que los almacenes en uno o más arcones. Todo eso irá creciendo a la vez que tu bebé.
Una distribución acertada de los muebles te simplificará mucho las cosas. Pon la cuna cerca de la entrada de la habitación, así si entras de noches a atender al bebé no tendrás que preocuparte por los juguetes que pueda haber en el suelo. Agradecerás haber puesto el cambiador cerca de la cuna cuando tengas que cambiar el pañal con urgencia. El sillón conviene que sea cómodo ya que es posible que los padres, en especial la madre, pasen muchas horas en él. La mejor posición es cerca de la ventana para poder mirar la calle y abstraerse cuando apetezca. en cuanto a la iluminación, aparte de la luz general, que puede lograrse con una lámpara en el centro de la habitación, estaría bien que dispusieras de una luz tenue por si la necesitas de noche. La puedes conseguir con un regulador de la intensidad de la luz general o en algún punto de la luz auxiliar.
Ya hemos hablado de las cortinas en el apartado de seguridad. En cuanto a su función, aparte de tener una cortina semitransparente, estaría bien que pusieras una cortina opaca o una persiana si la habitación no la tiene para poder controlar el grado de iluminación que quieres en la
habitación del bebé en todo momento. Piensa que tu hijo pasará muchas horas en su habitación y especialmente en esos primeros meses tiene que desarrollar su inteligencia y todos sus sentidos. Por eso es bueno que tenga una serie de estímulos visuales y auditivos y también táctiles que capten su atención, aunque no hay que pasarse pues una habitación abigarrada en exceso puede ser contraproducente. El
bebé también tiene que descansar.
Si tienes en cuenta y sigues todos estos consejos conseguirás que la
habitación de tu bebé se convierta en un entorno adecuado donde crezca sano y feliz.